Sola Fide

Aunque Lutero defendió la Sola Fide con su propia vida, no fue así desde el principio.

Lutero fue alguien que tempranamente comprendió de la justicia perfecta de Dios antes de creer en la salvación por fe, o Sola Fide.

Vivió atormentado por sus pecados, y vivía aterrorizado pensando en su posible condenación. No podía dormir tranquilo meditando en la justicia perfecta de Dios, pues de ninguna manera él encontraba cómo satisfacerla.

Lo que más molestaba a Lutero era que, a pesar de haber sido un monje impecable, no encontraba paz para su alma; lo que le llevó a confesarse hasta dos y tres horas diariamente.

Lutero describió este período de su vida como uno de gran desesperación. Él dijo haber perdido el contacto con el Cristo Salvador y Consolador de su vida, a quien convirtió en su carcelero y torturador de su alma.

En 1516, mientras enseñaba el libro de Romanos, Lutero llegó a entender que “el justo por la fe vivirá”, Romanos 1:17. Entendida esta verdad, Lutero llegó a expresar lo siguiente: “Finalmente, meditando día y noche, por la misericordia de Dios, yo…comencé a entender que la justicia de Dios es aquella a través de la cual el justo vive como un regalo de Dios, por fe… con esto me sentí como si hubiese nacido de nuevo por completo, y que hubiese entrado al paraíso mismo a través de las puertas que habían sido abiertas ampliamente”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *