Desfallecer

La Biblia nos cuenta de la congoja y el dolor de muchos hombres y mujeres de la antigüedad, pero buscaron a Dios y Él los libró de todas sus angustias. Una, es Ana la mamá del profeta Samuel, vivió la afrenta de la esterilidad, al punto de decir: “yo soy una mujer atribulada de espíritu; […] y he derramado mi alma delante de Jehová” El salmista Asaf proclama: “Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”. Salmo 73:26. Así es, que si hoy siente que desfallece, aprópiese de lo que Pablo nos dice: “fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza” Efesios 6:10. El Señor renueva cada día nuestra fuerza para continuar.

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