Soli Deo Gloria

Las conclusiones teológicas a partir de la nueva postura de Lutero serían contundentes: el hombre no tiene ningún poder para salvarse, no puede hacer nada para conseguir su salvación.

Las obras que tanto importaban en el modelo redentor romano, quedaban fuera del modelo de salvación que poco a poco iban escarbando de las escrituras.

Se retomaba lo que en la época de Jesús en la tierra era más que claro; todo está en manos de Dios.

Dios determina todo de acuerdo a su voluntad.

Esto era una verdadera revolución. Así como quedaba claro que la salvación no depende del hombre ni se puede comprar, quedaba claro también que solo Dios tenía mérito por la misma, y por lo tanto solo Él puede recibir gloria.

“Que no se nos glorifique a nosotros, Señor: que se glorifique solamente tu Nombre por tu amor, tu fidelidad y tu misericordia”. Salmo 115:1

Muchos años después, Bach, Handel y de Gaupner (los tres contemporáneos) al final de sus partituras de grandes obras musicales de, firmaban con las siglas S.D.G.(“Soli Deo Gloria”) con lo que querían expresar que el responsable por toda esa riqueza hecha música era Dios. Era una forma de agradecer el don que habían recibido.

Hagamos que S.D.G sea la firma de nuestra vida.

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